La espera del no saber

Hace 27 años naciste, hoy cumples años Diego, tal vez no te acuerdes, nosotros no sabemos si estás bien o mal, pero te seguimos esperando.

Diego, tu cuarto sigue igual, intacto desde esa tarde que saliste a trabajar, tus padres siguen esperándote, tus hermanos siguen extrañándote al igual que nosotros todos tus amigos. Aquí te esperamos.

En julio del 2010 escribí lo que a continuación les presentaré, el texto representa una pequeña parte de lo que sentimos quienes tenemos a alguien desaparecido. Hoy lo vuelvo a compartir y es triste saber que las cosas en el país no han mejorado, es desesperante conocer que diariamente desaparecen más personas y nadie las encuentra.

27 de julio de 2010:

El sentimiento de no saber no se compara con nada. Tener un cuerpo tendido para saber su fin, una visita a cualquier cementerio para tener un lugar en donde se pueda llorar. Saber, es lo que muchas familias quisieran.

La cifra de desaparecidos en México (en especial la del Norte del país), no se conoce con exactitud, lo que sí se conoce es que cada vez son más y más las personas que ya no regresan a casa, ¿razones?, pueden ser muchas, la mayoría de las familias no conocen el motivo, y tal vez nunca lleguen a saber la razón del `levantón´, ni el paradero de su ser querido.

Despertar, otra vez sin dormir, ya no se sabe si se tiene que ir a trabajar o a la escuela, no se sabe la fecha del calendario, solo se cuentan los días, semanas, meses, incluso años, desde la ultima vez que lo vieron.

¿Desayuno, comida o cena?, quizá nada… ¿Son vacaciones?, quizá un cumpleaños, sin despegarse del teléfono porque puede sonar… ¿Autoridades?, quizá ya no, quizá ni por la cabeza ha pasado ir con ellas.

Veladoras con esperanza, sonrisas de consuelo entre ellos, absurdas y agrias horas esperando, un poco de la cruel realidad con la que miles de familias viven a diario en la espera de que regrese el desaparecido.

La televisión solo es necesaria para los noticieros, y cuando hay coberturas especiales de esos hallazgos macabros, se siente la necesidad de saber más que los propios reporteros. Quieren saber más, intentar no encontrar en los pedazos alguna prenda, insistir en la esperanza debida.

Los días duelen, duelen mucho. Los amigos se alejan, quien menos se piensa llega y se queda. El rostro les cambia, la voz tiene un toque de desesperación y la mirada se pierde entre los recuerdos.

Es la espera típica del no saber, ¿cuántas personas saben lo que es vivir esa situación?, eso no se le desea ni a tu peor enemigo, se vuelve parte de ti y jamás te abandona, lo encuentres o no, no te abandona, sigue y seguirá.

Ana Rent

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